¿Sabías que tu bebé puede comunicarse contigo antes de hablar?

“Y acompañar ese proceso desde el principio transforma vuestra forma de conectar”

COMUNICACIÓN ACCESIBLE

DESDE LA INFANCIA

Los bebés comprenden el lenguaje mucho antes de poder producir sus primeras palabras. Aun sin hablar, se expresan a través de miradas, gestos y movimientos que, cuando sabemos interpretarlos, nos revelan necesidades, emociones e intereses reales.


Los signos para bebés convierten esa comunicación natural en un sistema claro y accesible.

Son gestos simples, basados en lenguas de signos naturales, que acompañan el desarrollo del lenguaje en la etapa preverbal y permiten que tu bebé exprese lo esencial meses antes del lenguaje oral: hambre, sueño, más, pipí, mamá, papá…


La investigación es muy clara: los bebés pueden signar antes de hablar porque la motricidad fina de sus manos madura antes que su capacidad para articular palabras.


Desde Lenguaje con Inés, trabajo con signos basados en la Lengua de Signos Española (LSE) y con una metodología respetuosa, cercana y fundamentada en evidencia.

BENEFICIOS DE SIGNAR CON BEBÉS

Fomenta el vínculo afectivo

Los bebés que signan se sienten más comprendidos y más conectados con el adulto. Al poder expresarse y recibir una respuesta adecuada, aumenta su seguridad y se fortalece el vínculo.

Reduce la frustración y las rabietas

Tener una forma clara de comunicar necesidades disminuye la frustración del bebé y del adulto. La convivencia se vuelve más calmada y predecible.

Favorece el desarrollo cognitivo

Los estudios indican que signar estimula habilidades clave como la atención conjunta, la memoria y la comprensión del entorno, apoyando un desarrollo cognitivo sólido.

BEBÉS MÁS SEGUROS Y SOCIABLES

La investigación muestra que los bebés que signan participan más, inician más interacciones y se muestran más curiosos y conectados con su entorno.

ESTIMULA LA ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE

Signar no retrasa el habla: la impulsa. El bebé recibe el lenguaje por dos vías visual y auditiva y esto facilita la comprensión y la posterior expresión verbal.

momentos de felicidad y juego

Los intercambios comunicativos que surgen con los signos generan conexión, disfrute y recuerdos positivos que enriquecen la relación adulto–bebé.

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FAQ

¡PREGÚNTANOS!

Se recomienda empezar a introducir los signos entre los 6 y los 9 meses, cuando el bebé ya muestra mayor interés por las manos, la imitación y la interacción.

La mayoría de los bebés comienzan a devolver los signos entre los 9 y 12 meses, facilitando la comunicación antes de que aparezca el lenguaje oral.

Aun así, nunca es tarde para empezar: lo más importante es el uso constante, natural y acompañado de lenguaje oral.

Cada bebé y cada niño tienen su propio ritmo, y puede que aún no estén preparados para imitar gestos. En muchas ocasiones, además, están centrados en otros aprendizajes importantes, como empezar a caminar.

Es importante recordar que primero comprenden y después expresan, por lo que, aunque todavía no haga el signo, es muy probable que sí lo esté entendiendo.

Lo que puedes hacer es seguir modelando los signos de forma constante, integrándolos en las rutinas de la vida diaria y en contextos significativos, reforzar cualquier intento y apoyarte en juegos y canciones.

Sí. Los signos también pueden utilizarse cuando el niño ya ha empezado a hablar, especialmente si todavía le cuesta expresarse con palabras, no siempre se le entiende bien o necesita apoyo para comunicar lo que quiere o siente.

En estos casos, los signos acompañan y refuerzan el lenguaje oral, y pueden ser especialmente útiles para ampliar vocabulario, mejorar la comprensión y facilitar la comunicación en el día a día, siempre adaptándose al momento y a las necesidades del niño.

Los signos para bebés están dirigidos a todos los niños, no solo a aquellos con necesidades educativas especiales.

Son una herramienta de apoyo a la comunicación y al desarrollo del lenguaje que puede beneficiar a cualquier niño, independientemente de su ritmo de desarrollo.

En niños con desarrollo típico, los signos facilitan la comprensión, reducen la frustración y favorecen la interacción y la atención conjunta.

En niños con dificultades en el lenguaje o con necesidades específicas, los signos pueden convertirse además en un apoyo clave para comunicarse mientras el lenguaje oral se va desarrollando.

En ambos casos, los signos no sustituyen al lenguaje oral, sino que lo acompañan y lo enriquecen.
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